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Embajada de Venezuela en Canada
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VENEZUELA PRESENTE EN EL PAN AMERICAN
FOOD FESTIVAL EN TORONTO

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El Consulado de la República Bolivariana de Venezuela en Toronto, participó en el Pan American Food Festival, efectuado en la referida ciudad canadiense los días 09 y 10 de agosto, con un stand promocionando la riqueza turística, cultural y gastronómica del país suramericano.

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En el espacio —que fue decorado con flores del tricolor nacional — se pueden observar artesanías, videos y folletos turísticos, hecho que originó una gran concurrencia por parte de los canadienses, latinoamericanos y venezolanos.

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Los visitantes pudieron degustar la comida venezolana, representada por platos tradicionales de diferentes geografías como arepas, empanadas, tequeños, pan de jamón, golfeados y demás exquisiteces criollas.

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NATALICIO DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR
Y DEL COMANDANTE HUGO CHÁVEZ

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El 24 de julio de 1783, hace 231 años, nació en Caracas Simón Bolívar. Con él se inician los caminos que en un par de décadas consolidan la libertad de América del colonialismo español.

Las fuerzas vivas y revolucionarias presentes en la ciudad de Toronto, Canadá conmemoraron el Natalicio y legado de El Libertador Simón Bolívar (nacido el 24 de julio 1783) y del Comandante Hugo Chávez (nacido el 28 de julio 1954). Los asistentes al evento disfrutaron de música, obra de teatro y pensamientos revolucionarios, en un ambiente lleno de alegría, camaradería y solidaridad.

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231 AÑOS DEL NATALICIO
DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR

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El 24 de julio de 1783, hace 230 años, nació en Caracas Simón Bolívar. Con él se inician los caminos que en un par de décadas consolidan la libertad de América del colonialismo español.

Con su verbo y con su espada, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco contribuyó de manera decisiva, a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.

Este caraqueño excepcional conoció el lujo, el dolor, la soledad y la solidaridad en los primeros años de su vida. Quedó huérfano de padre y madre y heredero de una gran fortuna, antes de los nueve años.

Mucho se ha hablado de la influencia de sus maestros Simón Rodríguez y Andrés Bello en su carácter de sembrador de libertades, pero también las páginas de su vida atesoran enseñanzas a favor de los pardos, negros, indios y excluidos que seguramente aprendió de sus nodrizas las negras Hipólita y Matea.

Bolívar fue enviado a España a los 15 años para continuar sus estudios. En Madrid conoce a la que será su esposa, María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza. La unión duró pocos meses porque ella muere de fiebres muy altas poco tiempo después de arribar a Venezuela con su esposo.

Para mitigar su pena viaja nuevamente a Europa. En compañía de su maestro Simón Rodríguez llega a Italia, y allí jura sobre el Monte Sacro que no dará descanso a su brazo ni reposo a su alma "hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español".

Su incansable brazo quiere ver a América libre y unida en una sola nación. En 1821 logra ver conformada la Gran Colombia, mediante la promulgación de la Ley Fundamental que agrupa los territorios de la Nueva Granada y Venezuela, divididos en los departamentos de Cundinamarca (Bogotá), Caracas y Quito.

Ni su brazo, ni su tropa, ni sus caballos tuvieron ya descanso. Atraviesa Los Andes. Al frente de unas batallas o representado por el Mariscal Antonio José de Sucre en otras, vence y vuelve a vencer a los ejércitos realistas.

Pichincha, Boyacá, Ayacucho y Carabobo son los nombres de los escenarios que decidieron la libertad de unos pueblos que desde entonces y hasta siempre se proponen ser independientes.

No menos exitosas fueron sus batallas en el campo de las ideas. Redactó él mismo la Constitución de Bolivia, de Ecuador, de Bogotá y contribuyó con la redacción de otras. Fundó casas de estudios como la Universidad de Caracas, la Universidad Nacional de Trujillo, en Perú y periódicos como El Correo del Orinoco, en Venezuela.

También sin sable y sin cabalgaduras lucha por la unidad política del Continente Latinoamericano con la convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá. Con él quiere que se conforme una confederación de países desde México hasta Chile. Desea construir una concentración de poder en el mundo que le haga contrapeso a los apetitos hegemónicos de Estados Unidos y de Europa.

Los objetivos de ese Congreso, que se reúne en Panamá el 7 de diciembre de 1824, encienden en el Hemisferio una llama de esperanzas en la integración y la unidad que arde con más fuerzas en los propósitos de Alba y Unasur.

En la etapa final de su vida vuelve a ver la tragedia y la soledad de cerca, pero lo que más le duele es la traición. Venezuela se separa de la Gran Colombia y el caudillismo y los liderazgos mal entendidos ensombrecen el ejercicio político de las naciones a las que creyó que había enseñado a caminar en paz.

Cuando le ofenden y maltratan aquellos que le llamaron libertador cree que ha llegado la hora de retirarse y emprende viaje a Santa Marta, Colombia con la idea de embarcarse a Europa. Su salud, resentida por los desengaños y por la noticia del asesinato de Sucre, empeora en las habitaciones de la Quinta San Pedro Alejandrino, donde el 17 de diciembre de 1830, expira. Sus restos son trasladados a Caracas en 1842 y descansan en el Panteón Nacional desde el 28 de octubre de 1876.

La historia le ha convertido en objeto de veneración para intelectuales y gente sencilla. Bronces con su efigie y libros con sus hazañas están sembrados en todas las naciones del planeta. Sus discursos, cartas, decretos y manifiestos siguen marcando compromisos con la justicia y la libertad a las generaciones venideras.

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